Publicidad:
La Coctelera

Navegar en Velero

Comentarios sobre mis viajes en velero y nuevos proyectos

Categoría: Travesías

21 Febrero 2007

Mini Travesía del Mediterraneo

Travesía ;editerraneo 2.008

28 junio-15 julio Menorca -Catania - Carloforte-la Galite-Bizerta-Sidi Bou Said-Kelibia-Pantelleria-Malta-Siracusa-Catania

La gran travesía de este verano, seiscientas cincuenta millas para navegar a vela con las máximas posibilidades de vientos estables y favorables y descubrir el Mediterráneo más desconocido y exótico: las medinas y minaretes de los pequeños pueblos de pescadores de Túnez, Malta encrucijada milenaria en las rutas de navegación a vela, sorprendente mezcla de oriente y occidente y finalmente llegando a Sicilia donde podremos visitar Siracusa, una de sus ciudades más bonitas y hacer alguna excursión por el interior de la isla

17-30 julio Catania - Atenas Catania - Cefalonia - Itaca - Oxia - Trizonia -Agios Nikolaos-Galaxidi-canal de Corinto - Salamina - Atenas

Zarparemos de Catania para hacer la travesía del Mar Jónico donde podremos disfrutar unos días de sus magnificas islas: Itaca, Cefalonia, Levkas... Nos adentraremos en el golfo de Patras, visitaremos Delfos, una de las mejores y más bellas ruinas de la antigua Grecia , fondearemos en pueblecillos como Galaxidhi o las islas Trizonia , a través del impresionante canal de Corinto entraremos en el mar Egeo y aun tendremos tiempo para disfrutar de alguna de sus islas como Idrha o Poros y recalar finalmente en Atenas.

Mas información: Veleros Grecia - Veleros Croacia

servido por Toni 1 comentario compártelo

20 Febrero 2007

Se ha iniciado la construcción del nuevo "MiniNui"

Por fin he podido iniciar la construcción del nuevo "Nui".
Tras varias semanas de trabajo junto al deseñador Ricrd Teixidó hemos dado con el diseño que nos gustaba a los dos.
Y hace apenas dos semanas he empezado a laminar.

Tambie me he puesto a trabajar en el dossier de prensa y en la busqueda de patrocinadores, sobre todo porque mi objetivo es lograr entrenar todo lo que pueda y eso solo es posible si consigo ese tan ansiado patrocinio.

Aunque la verdad es que me gustaria que este proyecto sirviera para algo más. Estoy pensando en dedicar una parte del esfuerzo a la difusión sobre la necesidad de proteger los mares y de la repercusión del cambio climático sobre los navegantes oceánicos.

Bueno ya veremos que es lo que se me ocurre.

servido por Toni 1 comentario compártelo

9 Octubre 2006

proyecto de viaje a la Antartida

Primera parte
Hace ya más de tres años que solo pienso en una cosa: llegar a la Antártida en velero.
Por eso junto a un gran amigo mío con un espiritu similar y con un mismo objetivo que nos une, nos pusimos como meta llegar a cumplir este sueño.
Hace ya más de un año, y tras mucho buscar, encontramos un barco de acero de 17 metros que había sufrido el paso de un huracán hacía poco.
El barco estaba en Mejico y el dueño lo vendia a muy buen precio, y rapidamente mi amigo Miquel cerró el trato y se hizo con un barco que necesitaba una fuerte remodelación pero que cumplia las necesidades que nos habiamos fijado.
Aquí voy a hacer un inciso para explicar que el barco que buscabamos tenía que ser de metal ya que en las latitudes en las que queremos llegar existe la posibilidad de encontrarse con “growlers”, que son pequeños trozos de hielo despredidos de algun iceberg, y el choque contra uno de esos pedazos de hielo puede llegar a hundir un barco que no sea metalico. Además queriamos que el barco tuviera un minimo de 15 metros para poder navegar con comodidad y seguridad.
Una vez explicado esto sigo contando lo sucedido, al cabo de una semana de tener el barco Miquel volvió hacia España para planificar el viaje hacia Mejico que ibamos a emprender juntos en mi barco el Nui para empezar a reparar el “Ecureuil”, ese es el nombre del barco de acero; y nada más llegar a españa se anuncia el paso de un huracán por encima de Isla Mujeres que es donde se encontraba el barco fuera del agua.
El huracán se llamaba Wilma y resultó ser uno de los más mortiferos y duraderos que habían pasado por esa zona en muchos años.
Ya era el segundo huracán que le pasaba por encima al “Ecureuil” en menos de dos meses, no nos llegaban noticias de Isla Mujeres y no sabíamos como se encontraba el barco.Finalmente nos dijeron que el barco se había caido de su estacada y que el palo se había doblado.

Segunda parte
El noviembre de 2006 salimos con el Nui de Barcelona rumbo a Mejico, el barco iba cargado de herramientas y recambios para reparar el “Ecureuil” lo mínimo indispensable para llegar hasta España. La idea era llegar a casa y una vez aquí hacer una remodelación profunda.
Tras una travesía que es bastante larga, casi 6000 millas, llegamos a Isla Mujeres.
Ni yo ni Miquel habíamos visto el barco tras el paso de Wilma, aunque sabíamos que los encargados del varadero lo habían puesto en pie.
Tras una primera inspección nos quedamos bastante desconsolados: el barco se había inundado completamente por dentro y practicamente todo se había empapado durante bastantes días, una de las crucetas estaba rota y el palo estaba bastante doblado, la mecha del timón estba doblada unos grados ya que al levantar el barco lo habían apoyado encima de la pala del timón, en definitiva un panorama para deprimir hasta el más osado de los aventureros.
Pero al día siguiente descargamos todas las herramientas del Nui y nos pusimos manos a la obra; pero por donde empezar?, pues es muy fácil, limpiando la immensa cantidad de porquería y aceites junto a gasoil y agua que empapaban todo.
Lo siguiente fue intentar desmontar la pala del timón para ver la manera de repararlo, y mientras trabajabamos en la parte de popa nos dimos cuenta que el agua estancada en esa parte del barco por un tiempo demasiado largo habían podrido en gran medida las planchas de hierro de la popa. Esto nos obligaba a rehacer la popa casi por completo.
Pero a veces la vida te hace guiños, y esa misma noche mientras nos dirigiamos a hacer una cerveza despues de un agotador día de trabajo nos encontramos con Ruben, Ruben es un vasco que es hijo de caldereros y que se fabricó su propio barco de hierro por allí en el pais vasco, hacia más de tres años que no sabía por donde andaba y milagrosamente aparecía en el mismo bar en el cual nos estabamos tomando una coronita.
A pesar de que se dirigía hacia Panamá se apuntó a ayudarnos en la reconstrucción de la popa, y junto a su enorme capacidad de trabajo y sus conocimientos en el trabajo del hierro nos liamos a rehacer la popa por completo. Al cabo de unos días nos dejó para seguir su viaje.
Nosotros seguiamos trabajando de sol a sol, y nunca mejor dicho ya que nos despertabamos con el sol y dejabamos de trabajar en el momento de la puesta de sol.
Al motor le reparamos casi todos los perifericos aunque la inversora nos etaba dando muchos problemas, sobretodo porque en Mejico la importación de piezas del extranjero es extremadamente cara y compleja ya que hay que lidiar con las aduanas.
Aunque lentamente, sobretodo debido a la lentitud de Mejico y a la dificultad para encontrar materiales, el barco iba avanzando. A veces acababmos el día contentos y a veces nos ibamos a dormir deprimidos debido a la dificultad de seguir avanzando.
Un día apareció otro amigo, Lisandro, un gran navegante argentino que nunca sabes donde te lo vas a encontrar.
Gracias a él pudimos avanzar un poco más rápido, además de sentir más animos y más compañerismo. Cuando te embarcas en estos proyectos faraónicos siempre te viene bien que vaya llegando gente nueva con energías renovadas, sino acabas entrando en una rutina tediosa, y eso es lo peor que te puede pasar.
Por fin pudimos echar el barco al agua, aunque con el motor sin la inversora, remolcamos el barco hasta la zona de fondeo de Isla Mujeres, y allí abarloados al NUI, seguimos con las obras del barco.
Al cabo de poco tiempo llegó el primero de los tripulantes del viaje, Carles.
Carles es un “currante” como no quedan hoy en día, su experiencia en cualquier tipo de trabajo y su simpatía nos alegró la vida e hizo que los días parecieran más cortos.

Tercera parte
Nuestra idea inicial era volver a europa en conserva, pero los días iban pasando y yo debía de marcharme puesto que tenía fechas comprometidas con clientes para realizar la vuelta.
Creo que el día de mi marcha fue el más triste para mí, veia a mis amigos esperando las últimas piezas para poder marcharse.
Tras hacer los últimos preparativos me marché con un nudo en la garganta tras unos grandes abrazos y alguna que otra lágrima.
A partir de entonces solo tendríamos el contacto vía radio BLU.
La verdad es que todo lo que siguió a mi marcha me es solamente conocido por las noticias que me iban relatando, y no las viví directamente, pero intentaré resumirlas lo mejor que pueda, aunque sin lograr imprimir los sentimientos que ellos sintieron.
Al cabo de unos diez días, con una tripulación digamos que bastante inexperta, se hicieron a la mar con intención de llegar a las Bahamas donde tenían que comprar los ultimos recambios.
Pero tras la primera noche les empezó a fallar el timón y poco despues la inversora del motor (a pesar de que las piezas eran nuevas). El caso es que llegaron como pudieron hasta Key West en Florida.
Aunque la verdad es que eso no fue tan malo puesto que pudieron comprar y reparar en muy buenas condiciones.
Tras reparar el motor, el timón, y comprar unas buenas velas y una buena jarcia, con la inestimable ayuda de Lisandro, estuvieron listos para zarpar rumbo a España.
Por lo que yo sabía estaban todos muy contentos en aquel momento. El ambiente a bordo era inmejorable y todo el mundo estaba muy ilusionado.
Los primeros días disfrutaron de muy buen tiempo y el barco navegaba bien, todo parecía marchar bien, pero no iba a durar.
Los designios del destino nos son desconocidos, y muchas veces da igual el esfuerzo para conseguir un objetivo, basta un simple error o un mal calculo para hacer que todo se desmorone.
Y este fué el caso, tras unos ocho días de navegación la cruceta que habíamos reparado con tanto cariño en Méjico faltó y como consecuencia el mástil se vino abajo.
Solo hubo que lamentar la rotura de un dedo de los tripulantes, pero lo peor fue sin duda la sensación de desanimo que se abatió sobre la tripulación.
Mientras esto sucedía yo ya estaba en Europa y me costó mucho de aceptar.
Finalmente llegaron con aparejo de fortuna a Carolina del Norte en Estados Unidos.
Y allí se quedo el barco, fuera del agua en un varadero americano, puesto que la economia ya no permitia seguir con la aventura
.
No hace falta que os explique que la aventura de la Antartida se ha quedado parada.
Aunque espero que de una manera u otra lo logremos hacer.
He aprovechado este texto para deshogar mis ilusiones frustradas, y espero que sirva para volver a renovar las energías necesarias para afrontar este reto pendiente.

servido por Toni 16 comentarios compártelo

10 Septiembre 2006

Travesía del Atlantico


Travesía del Atlántico, Diciembre 2.005

Barcelona - Canarias

El Nui inició su singladura en Barcelona el 22 de noviembre de 2005.
Es la septima travesía que realiza éste velero.
Los preparativos han sido largos y parece que no se acaben nunca, por más meses que uno lleve preparando el velero no acabas de trabajar hasta el momento de soltar las amarras.

La tripulación está compuesta por tres personas al salir de Barcelona, más adelante se irán sumando otros tripulantes y algunos se desembarcaran en Canarias.

El primer objetivo es llegar hasta San Pedro del Pinatar donde unas velas nuevas están esperandonos, las velas que llevamos ya tienen miles de millas y no están para realizar muchas más.

El Mediterraneo en invierno puede ser muy frio, además de que la meteorologia no es tan buena como durante los meses de verano.

Tras un día de navegación a motor por fin entra el viento, y va subiendo hasta que al llegar a San Pedro del Pinatar alcanza los 35 nudos.

Una vez puestas las nuevas velas nos dirrigimos hacia Málaga para recoger a un nuevo tripulante.
Nos espera el estrecho, que, por supuesto, acabamos pasando con el viento en contra. Una noche infernal dando bordos y mojados para llegar al puerto de Santa Maria.

Tras poner a secar todos los trajes mojados, nos vamos a comer pescaditos fritos y a tomar finos para celebrar nuestra entrada al Oceano Atlántico.
En el Puerto se embarca otro tripulante para completar la travesía hasta Martínica.

El tramo desde Cadiz hasta Canarias es el más difícil de toda la travesía, en una ocasión se me rompió una botavara y en otra un palo.... El caso es que siempre inicio este trecho con mucho respeto.

Pues una vez más el tiempo se puso duro. Un viento del SW (proa total), de unos 20 a 30 nudos nos obligó a dar bordos los tres ultimos días del viaje hasta Lanzarote.
Al llegar, una vez más tuvimos que sacar todo a secar a fuera.

En Lanzarote se dembarcaban los dos tripulantes que habían salido desde Barcelona, tras haber realizado la parte más desagradable del viaje, y se embarcaban dos nuevos que teoricamente iban a hacer la parte más atráctiva.

De Canarias hasta Martinica

El paso del Huracán Delta

Ya son muchas las travesías en velero que he realizado pero siempre noto una sensación especial antes de salir.
Aunque en principio esta es la parte más fácil, no deja de ser una distancia muy grande la que hay que navegar, y uno debe de estar muy seguro de que podrá solventar todos los problemas que vayan surgiendo.

Esta vez los problemas ya estaban la mar: se acababa de formar un huracán tardío que rondaba por allí, el huracan DELTA
Debido a que se encontraba muy lejos decidimos salir con un rumbo muy Sur para evitar cualquier posibilidad de que nos alcanzara.
Y por eso empezamos la travesía ciñendo una vez más: al pasar el Delta por nuestro Norte nos envíaba vientos del tercer cuadrante que nos obligaron a bajar al Sur.
La verdad es que en ningun momento pasaron de los 25 nudos ya que nos paso muy al norte.
Pero cuando oimos por la radio los destrozos que había causado en su ruta hacia el Norte al pasar por Canarias, nos alegramos mucho de no estar allí.

Los Alisios

Al cabo de unos días empezaron a entrar de una manera muy suave los Alisios.
Durante los primeros días pusimos el espínaker bastantes horas, incluso algunas noches en que el horizonte estaba limpio lo aguantamos la noche entera.
Sin embargo una de esas noches nos entró un chubasco con el espínaker pequeño izado, el resultado fue desastroso: se reventó entero mientras organizabamos la maniobra de arriado.

Las maniobras de noche no son nada sencillas. Primero porque está casi todo el mundo durmiendo, lo cual retrasa mucho las maniobras ya que hay que despertar al resto de la tripulación para iniciarlas. Por supuesto me refiero a maniobras un poco complejas como son las de arriado del espí. Y segundo porque con las linternas y los frontales se ve muy mal, y además se deslumbra al resto de los tripulantes.
Pero la tentación de mantener el espí arriba con buenas condiciones es muy grande.
Al día siguiente en el momento de calcular la situación y las millas recorridas durante las ultimas 24 horas, la media de millas sube de una forma tan brutal que dudas mucho a la hora de arriarlo para pasar la noche.

Llevabamos ya varios días con la caña de pescar echada y cada vez algún pez grande se nos llevaba el anzuelo; el caso es que nos estabamos quedando sin anzuelos y sin pescado para comer.
Nos tuvimos que fabricar una rapala hecha a base de hilos de colores y plasticos que milagrosamente funcionó, los dos siguientes días pescamos varios dorados, uno de los cuales era de un peso considerable.
Durante la travesía yo confío mucho en la pesca para el aporte de proteinas, y de hecho pocas son las travesías en las cuales no he pescado nada. El Dorado es el pescado de la travesía por excelencia, tanto es así que uno acaba harto de comer dorado y lo único que deseas es que pique un atún, aunque solo sea para cambiar de menú.

Pasado el ecuador de la travesía los partes que íbamos recibiendo por la radio nos anunciaron unos alisios de 25 a 30 nudos. Es lo mejor que te puede pasar despues de más de una semana navegando tranquilamente con el espí. ¿Porqué? Pues porque te cambia el ritmo de trabajo, las medias diarias de millas empiezan a subir y porque no hay nada más divertido que pilotar un velero al largo planeando a 10 o 12 nudos.
Efectivamente nos espabiló un poco a todos, los libros ya no eran la única distracción y el piloto automático dejó de funcionar tan seguido como hasta ahora.
Nuestra máxima singladura en 24 horas fue de 198 millas, lo cual para un barco de 14 metros nos está nada mal. Creo que todos los tripulantes guardan en su memoria esas planeada salvajes con olas que iban adquiriendo tamaño día tras día, y la excitación que nos embargaba al sentir como el barco despegaba en su planeada, y todo esto con bañador y camiseta, sin frío ni nubes ni mal tiempo.

Durante el viaje las millas que faltan a destino van disminuyendo poco a poco, pero existen lo que yo llamo unas “barreras sicológicas”; la distancia total son mas o menos, y dependiendo del punto de partida, unas 2800 millas, y la primera barrera sicológica se sobrepasa al pasar las 1000 primeras millas, la segunda es al pasar el ecuador del viaje y la tercera es cuando te faltan menos de 1000. A partir de entonces es una cuenta atrás, te pasas el día calculando el día y hasta la hora de llegada.

Por eso los ultimos días ibamos apretando el barco para llegar lo más rápido posible.
A falta de dos jornadas para llegar a Martinica tuvimos un encuentro con una orca de unos 8m que nos estuvo siguiendo durante casi una hora, la orca jugaba con nosotros, pasaba de un lado a otro del barco casi rozandolo. No sabiamos muy bien si disfrutar del momento o bien asustarnos, pero al cabo de un rato optamos por relajarnos y disfrutar del cetaceo.
Lo más curioso del caso es que al cabo de unos días me encontré con un amigo que tambien acababa de cruzar detrás nuestro y me comentó la misma historia y en la misma posición en la cual nos sucedió a nosotros, ¿todavía me pregunto si solo fue casualidad?

Por fin tras 17 días de mar sin ver tierra nos apareció la isla de Martinica por la amura de estribor. A pesar de que hoy en día no tiene ningún misterio situarse en medio del mar, uno siente algo especial y casi indescriptible al ver aparecer la tierra por la proa.
Como no podía ser de otra forma acabamos recalando en el puerto de “Le Marin” de noche, pero con tiempo suficiente para cenar en el restaurante del puerto.
Tras la cena los rones fueron cayendo uno tras otro hasta que los cuerpos no aguantaron más y nos tuvimos que ir a dormir a bordo del NUI.

En mi caso estaes la travesía del Atlántico numero 14, pero sin embargo recuerdo cada cruce de una manera muy diferente, y al poco tiempo de estar en tierra ya estaba pensando en la siguiente.

Ahora mismo sentado frente al ordenador se me va la imaginación hacia horizontes lejanos: creo que estoy enfermo...... muy enfermo

servido por Toni 15 comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de Toni

Navegar en Velero

Barcelona, España
ver perfil »
contacto »
Toni Weijl, patrón de cabotaje, estoy dedicado al charter desde 1992. Soy un Aventurero nato, y mi gran pasión por la navegación a vela me hizo crear la empresa Latitud42 charters con la idea de intentar transmitir mi amor hacia el mar. Tengo 15 travesías del Atlántico.

Fotos

Toni Weijl todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera