proyecto de viaje a la Antartida

Primera parte
Hace ya más de tres años que solo pienso en una cosa: llegar a la Antártida en velero.
Por eso junto a un gran amigo mío con un espiritu similar y con un mismo objetivo que nos une, nos pusimos como meta llegar a cumplir este sueño.
Hace ya más de un año, y tras mucho buscar, encontramos un barco de acero de 17 metros que había sufrido el paso de un huracán hacía poco.
El barco estaba en Mejico y el dueño lo vendia a muy buen precio, y rapidamente mi amigo Miquel cerró el trato y se hizo con un barco que necesitaba una fuerte remodelación pero que cumplia las necesidades que nos habiamos fijado.
Aquí voy a hacer un inciso para explicar que el barco que buscabamos tenía que ser de metal ya que en las latitudes en las que queremos llegar existe la posibilidad de encontrarse con “growlers”, que son pequeños trozos de hielo despredidos de algun iceberg, y el choque contra uno de esos pedazos de hielo puede llegar a hundir un barco que no sea metalico. Además queriamos que el barco tuviera un minimo de 15 metros para poder navegar con comodidad y seguridad.
Una vez explicado esto sigo contando lo sucedido, al cabo de una semana de tener el barco Miquel volvió hacia España para planificar el viaje hacia Mejico que ibamos a emprender juntos en mi barco el Nui para empezar a reparar el “Ecureuil”, ese es el nombre del barco de acero; y nada más llegar a españa se anuncia el paso de un huracán por encima de Isla Mujeres que es donde se encontraba el barco fuera del agua.
El huracán se llamaba Wilma y resultó ser uno de los más mortiferos y duraderos que habían pasado por esa zona en muchos años.
Ya era el segundo huracán que le pasaba por encima al “Ecureuil” en menos de dos meses, no nos llegaban noticias de Isla Mujeres y no sabíamos como se encontraba el barco.Finalmente nos dijeron que el barco se había caido de su estacada y que el palo se había doblado.
Segunda parte
El noviembre de 2006 salimos con el Nui de Barcelona rumbo a Mejico, el barco iba cargado de herramientas y recambios para reparar el “Ecureuil” lo mínimo indispensable para llegar hasta España. La idea era llegar a casa y una vez aquí hacer una remodelación profunda.
Tras una travesía que es bastante larga, casi 6000 millas, llegamos a Isla Mujeres.
Ni yo ni Miquel habíamos visto el barco tras el paso de Wilma, aunque sabíamos que los encargados del varadero lo habían puesto en pie.
Tras una primera inspección nos quedamos bastante desconsolados: el barco se había inundado completamente por dentro y practicamente todo se había empapado durante bastantes días, una de las crucetas estaba rota y el palo estaba bastante doblado, la mecha del timón estba doblada unos grados ya que al levantar el barco lo habían apoyado encima de la pala del timón, en definitiva un panorama para deprimir hasta el más osado de los aventureros.
Pero al día siguiente descargamos todas las herramientas del Nui y nos pusimos manos a la obra; pero por donde empezar?, pues es muy fácil, limpiando la immensa cantidad de porquería y aceites junto a gasoil y agua que empapaban todo.
Lo siguiente fue intentar desmontar la pala del timón para ver la manera de repararlo, y mientras trabajabamos en la parte de popa nos dimos cuenta que el agua estancada en esa parte del barco por un tiempo demasiado largo habían podrido en gran medida las planchas de hierro de la popa. Esto nos obligaba a rehacer la popa casi por completo.
Pero a veces la vida te hace guiños, y esa misma noche mientras nos dirigiamos a hacer una cerveza despues de un agotador día de trabajo nos encontramos con Ruben, Ruben es un vasco que es hijo de caldereros y que se fabricó su propio barco de hierro por allí en el pais vasco, hacia más de tres años que no sabía por donde andaba y milagrosamente aparecía en el mismo bar en el cual nos estabamos tomando una coronita.
A pesar de que se dirigía hacia Panamá se apuntó a ayudarnos en la reconstrucción de la popa, y junto a su enorme capacidad de trabajo y sus conocimientos en el trabajo del hierro nos liamos a rehacer la popa por completo. Al cabo de unos días nos dejó para seguir su viaje.
Nosotros seguiamos trabajando de sol a sol, y nunca mejor dicho ya que nos despertabamos con el sol y dejabamos de trabajar en el momento de la puesta de sol.
Al motor le reparamos casi todos los perifericos aunque la inversora nos etaba dando muchos problemas, sobretodo porque en Mejico la importación de piezas del extranjero es extremadamente cara y compleja ya que hay que lidiar con las aduanas.
Aunque lentamente, sobretodo debido a la lentitud de Mejico y a la dificultad para encontrar materiales, el barco iba avanzando. A veces acababmos el día contentos y a veces nos ibamos a dormir deprimidos debido a la dificultad de seguir avanzando.
Un día apareció otro amigo, Lisandro, un gran navegante argentino que nunca sabes donde te lo vas a encontrar.
Gracias a él pudimos avanzar un poco más rápido, además de sentir más animos y más compañerismo. Cuando te embarcas en estos proyectos faraónicos siempre te viene bien que vaya llegando gente nueva con energías renovadas, sino acabas entrando en una rutina tediosa, y eso es lo peor que te puede pasar.
Por fin pudimos echar el barco al agua, aunque con el motor sin la inversora, remolcamos el barco hasta la zona de fondeo de Isla Mujeres, y allí abarloados al NUI, seguimos con las obras del barco.
Al cabo de poco tiempo llegó el primero de los tripulantes del viaje, Carles.
Carles es un “currante” como no quedan hoy en día, su experiencia en cualquier tipo de trabajo y su simpatía nos alegró la vida e hizo que los días parecieran más cortos.
Tercera parte
Nuestra idea inicial era volver a europa en conserva, pero los días iban pasando y yo debía de marcharme puesto que tenía fechas comprometidas con clientes para realizar la vuelta.
Creo que el día de mi marcha fue el más triste para mí, veia a mis amigos esperando las últimas piezas para poder marcharse.
Tras hacer los últimos preparativos me marché con un nudo en la garganta tras unos grandes abrazos y alguna que otra lágrima.
A partir de entonces solo tendríamos el contacto vía radio BLU.
La verdad es que todo lo que siguió a mi marcha me es solamente conocido por las noticias que me iban relatando, y no las viví directamente, pero intentaré resumirlas lo mejor que pueda, aunque sin lograr imprimir los sentimientos que ellos sintieron.
Al cabo de unos diez días, con una tripulación digamos que bastante inexperta, se hicieron a la mar con intención de llegar a las Bahamas donde tenían que comprar los ultimos recambios.
Pero tras la primera noche les empezó a fallar el timón y poco despues la inversora del motor (a pesar de que las piezas eran nuevas). El caso es que llegaron como pudieron hasta Key West en Florida.
Aunque la verdad es que eso no fue tan malo puesto que pudieron comprar y reparar en muy buenas condiciones.
Tras reparar el motor, el timón, y comprar unas buenas velas y una buena jarcia, con la inestimable ayuda de Lisandro, estuvieron listos para zarpar rumbo a España.
Por lo que yo sabía estaban todos muy contentos en aquel momento. El ambiente a bordo era inmejorable y todo el mundo estaba muy ilusionado.
Los primeros días disfrutaron de muy buen tiempo y el barco navegaba bien, todo parecía marchar bien, pero no iba a durar.
Los designios del destino nos son desconocidos, y muchas veces da igual el esfuerzo para conseguir un objetivo, basta un simple error o un mal calculo para hacer que todo se desmorone.
Y este fué el caso, tras unos ocho días de navegación la cruceta que habíamos reparado con tanto cariño en Méjico faltó y como consecuencia el mástil se vino abajo.
Solo hubo que lamentar la rotura de un dedo de los tripulantes, pero lo peor fue sin duda la sensación de desanimo que se abatió sobre la tripulación.
Mientras esto sucedía yo ya estaba en Europa y me costó mucho de aceptar.
Finalmente llegaron con aparejo de fortuna a Carolina del Norte en Estados Unidos.
Y allí se quedo el barco, fuera del agua en un varadero americano, puesto que la economia ya no permitia seguir con la aventura
.
No hace falta que os explique que la aventura de la Antartida se ha quedado parada.
Aunque espero que de una manera u otra lo logremos hacer.
He aprovechado este texto para deshogar mis ilusiones frustradas, y espero que sirva para volver a renovar las energías necesarias para afrontar este reto pendiente.


mario lopez dijo
he leido tu relato de lo vivido con el velero que compraron y las peripesias que pasaron, pero creo que el sueño de llegar al fin del mundo es lo que te tiene que mantener vivo. no claudiques, sigue adelante, el tiempo recompensa al sacrificio y se que algún día lo lograrán. espero que me cuentes como va todo y cuando estén en el lugar más hermoso de la tierra a travez de tus hojos ver lo más bello que creó la naturaleza. te escribo de una ciudad de montaña, mendoza se llama y está en el paiz de argentina, y a pesar de ser montañes adoro el mar y la vez que he tenido oportunidad he viajado a la costa. espero profundamente que puedan reparar el velero y cumplir el sueño. Mario
29 Enero 2007 | 03:59 PM